11/09 - Antefiesta de la Exaltación Universal de la Santa y Vivificante Cruz


Jn 12,19-36: En aquel tiempo, los fariseos se dijeron a sí mismos: «Veis que no adelantáis nada. He aquí que todo el mundo le sigue». Entre los que habían venido a celebrar la fiesta había algunos griegos; estos, acercándose a Felipe, el de Betsaida de Galilea, le rogaban: «Señor, queremos ver a Jesús». Felipe fue a decírselo a Andrés; y Andrés y Felipe fueron a decírselo a Jesús. Jesús les contestó: «Ha llegado la hora de que sea glorificado el Hijo del hombre. En verdad, en verdad os digo: si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto. El que se ama a sí mismo, se pierde, y el que se aborrece a sí mismo en este mundo, se guardará para la vida eterna. El que quiera servirme, que me siga, y donde esté yo, allí también estará mi servidor; a quien me sirva, el Padre lo honrará. Ahora mi alma está agitada, y ¿qué diré? ¿Padre, líbrame de esta hora? Pero si por esto he venido, para esta hora: Padre, glorifica tu nombre». Entonces vino una voz del cielo: «Lo he glorificado y volveré a glorificarlo». La gente que estaba allí y lo oyó, decía que había sido un trueno; otros decían que le había hablado un ángel. Jesús tomó la palabra y dijo: «Esta voz no ha venido por mí, sino por vosotros. Ahora va a ser juzgado el mundo; ahora el príncipe de este mundo va a ser echado fuera. Y cuando yo sea elevado sobre la tierra, atraeré a todos hacia mí». Esto lo decía dando a entender la muerte de que iba a morir. La gente le replicó: «La Escritura nos dice que el Mesías permanecerá para siempre; ¿cómo dices tú que el Hijo del hombre tiene que ser levantado en alto? ¿Quién es ese Hijo de hombre?». Jesús les contestó: «Todavía os queda un poco de luz; caminad mientras tenéis luz, antes de que os sorprendan las tinieblas. El que camina en tinieblas no sabe adónde va; mientras hay luz, creed en la luz, para que seáis hijos de la luz».



Fuente: Sagrada Biblia de la Conferencia Episcopal Española

11/09 - Traslación de las Reliquias de los Venerables Padres Sergio y Germán los Taumaturgos de Balaán


No se sabe mucho de la vida de los santos Sergio y Germán, que fueron los fundadores del monasterio de Balaán en Carelia, en el noroeste de Rusia, en la isla de Balaán en el lago Ladoga.


Especialmente en los siglos XII y XVII, el monasterio experimentó la devastación y el servicio monástico se interrumpió durante muchas décadas. Durante las invasiones, los monumentos de la iglesia y los santuarios de los monasterios fueron destruidos, y la rica biblioteca del monasterio y el depósito de manuscritos fueron incendiados y saqueados más de una vez. Por esta razón, los registros de la historia del monasterio son escasos, y lo que conocemos hoy proviene principalmente de fuentes del siglo XVIII. Las diferentes tradiciones ubican a los santos tan pronto como el siglo X o tan tarde como el XIV. Su fiesta se celebra el 28 de junio.


Se los describe como monjes atonitas enviados por el emperador romano para iluminar a las tribus paganas de Carelia con la luz de la fe cristiana. Viajaron a lo largo de la ruta comercial de los varegos a los griegos, pasando por las ciudades de la Rus de Kiev, Nóvgorod y Staraya Ladoga. Al llegar a la orilla norte del lago Ladoga, pronto se trasladaron a la isla de Balaán, donde establecieron un monasterio y pasarían el resto de sus vidas predicando.


Según una crónica del siglo XVIII, las reliquias de Sergio y Germán fueron trasladadas a un lugar seguro en Nóvgorod en 1162 (o 1163), posiblemente antes de una gran ofensiva sueca contra Staraya Ladoga. Esto tuvo lugar aproximadamente una década después de la legendaria Primera Cruzada Sueca, para ser devueltas en 1182 (o 1180). La fecha del traslado, el 11 de septiembre, sigue siendo conmemorada por la Iglesia de Finlandia.


Las reliquias del Venerable Sergio y Germán ahora descansan en la Catedral de la Transfiguración del Monasterio de Balaán. Se realizan numerosos milagros mediante la fe de quienes piden la ayuda de los santos.



Fuente: laortodoxiaeslaverdad.blogspot.com

Adaptación propia

11/09 - Teodora de Alejandría


Fue Teodora esposa de Gregorio, Prefecto de Egipto, allá por el siglo V. Engañó a su marido con un amante y, como era cristiana, se arrepintió tanto de su pecado que, disfrazada de hombre, se fue a un monasterio de la Tebaida, pidió el hábito y el abad se lo dio pensando que era un varón. Durante mucho tiempo "el monje Teodoro" vivió en el cenobio empleado en trabajos serviles, aprendiendo de los demás, y teniendo altísima oración.


Después de muchos años el abad le envió a Alejandría a vender unos camellos y he aquí que se encontró a su marido el Prefecto y la reconoció. Sin embargo, aunque la quería muchísimo, Gregorio vio que era feliz en el monasterio y la dejó partir. Sintiendo cercaba a la muerte, Teodora, ella lo mandó buscar, pero, cuando Gregorio llegó, ya Teodora había fallecido. Entonces él contó la verdad al abad y los monjes, y preparó sus funerales y la sepultó.


Esta es la primitiva historia que se narra en "Vida de los Padres del Desierto", muy escueta. Sin embargo, el la tradición es mucho más larga y llena de frases de sabiduría ascética. Añade que un ángel fue quien avisó a Gregorio de que Teodora estaba en la ciudad diciéndole: "Ve a la Puerta de la ciudad y mira bien, verás a tu esposa". Y así fue: se encontraron, pero Gregorio no la conoció. Se le vuelve a aparecer el ángel y le dijo "El monje saludaste esta mañana en su carro era tu esposa".


También se cuenta que Teodora sanó a varios enfermos desahuciados. En una ocasión se le apareció el demonio, que le dijo se condenaría por abandonar a su marido y vestir de hombre, pero ella le abofeteó y el diablo huyó.


También se le añadió la tradición de que una mujer la acusó de haberla forzado y hacerle un hijo. El "monje Teodoro" entonces fue expulsado del monasterio y educó al niño, el cual también sería monje. En esta versión se añade que, habiendo muerto Teodora, el abad vio una mujer gloriosa, y una voz le revelaba que esa era Teodora, quien como monje se había llamado Teodoro. Además, apareció un ángel y le dijo que debía ir a la ciudad, y que el primer hombre que viera, sería el marido de la santa, y que él debía enterrarla. Y así mismo fue. Gregorio la enterró y, en esta versión, se hizo monje en el mismo monasterio, viviendo virtuosamente.



Fuente: Religión en Libertad

Adaptación propia

Viernes de la XV Semana de Mateo


Gál 4,8-21: Hermanos, en otro tiempo, cuando no conocíais a Dios, erais esclavos de seres que en realidad no son dioses; mas ahora que habéis conocido a Dios, o, mejor dicho, que Dios os ha conocido, ¿cómo os volvéis de nuevo a esos elementos sin eficacia ni contenido y queréis volver a ser sus esclavos como antes? Observáis días, meses, estaciones y años; me hacéis temer que mis fatigas por vosotros hayan sido en vano. Poneos, por favor, en mi lugar, lo mismo que yo, hermanos, me pongo en el vuestro. En nada me ofendisteis. Sabéis que la primera vez os anuncié el Evangelio con ocasión de una enfermedad corporal; con todo, aunque mi estado físico os debió de tentar a ello, no me despreciasteis ni me hicisteis ningún desaire; al contrario, me recibisteis como a un mensajero de Dios, como a Jesucristo en persona. ¿Dónde ha quedado ahora aquella dicha vuestra? Porque puedo dar testimonio de que, si hubiera sido posible, os habríais sacado los ojos para dármelos. Y ahora, ¿me he convertido en enemigo vuestro por ser sincero con vosotros? El interés que muestran por vosotros no es de buena ley; quieren apartaros de mí para que os mostréis más bien seguidores suyos. Está bien, en cambio, ser objeto de interés para el bien siempre, y no solo cuando estoy ahí con vosotros. Hijos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo se forme en vosotros. Quisiera estar ahora entre vosotros y matizar el tono de mi voz, pues con vosotros no encuentro medio. Decidme vosotros, los que queréis someteros a la ley: ¿no oís lo que dice la ley?


Mc 6,45-53: En aquel tiempo, apremió Jesús a los discípulos a que subieran a la barca y se le adelantaran hacia la orilla de Betsaida, mientras él despedía a la gente. Y después de despedirse de ellos, se retiró al monte a orar. Llegada la noche, la barca estaba en mitad del mar y Jesús, solo, en tierra. Viéndolos fatigados de remar, porque tenían viento contrario, a eso de la cuarta vigilia de la madrugada, fue hacia ellos andando sobre el mar, e hizo ademán de pasar de largo. Ellos, viéndolo andar sobre el mar, pensaron que era un fantasma y dieron un grito, porque todos lo vieron y se asustaron. Pero él habló enseguida con ellos y les dijo: «Ánimo, soy yo, no tengáis miedo». Entró en la barca con ellos y amainó el viento. Ellos estaban en el colmo del estupor, pues no habían comprendido lo de los panes, porque tenían la mente embotada. Terminada la travesía, llegaron a Genesaret y atracaron.



Fuente: Sagrada Biblia de la Conferencia Episcopal Española

10/09 - Antefiesta de la Exaltación Universal de la Santa y Vivificante Cruz


Jn 3,16-21: Dijo el Señor a sus discípulos: «Porque tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito, para que todo el que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. El que cree en él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Unigénito de Dios. Este es el juicio: que la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron la tiniebla a la luz, porque sus obras eran malas. Pues todo el que obra el mal detesta la luz, y no se acerca a la luz, para no verse acusado por sus obras. En cambio, el que obra la verdad se acerca a la luz, para que se vea que sus obras están hechas según Dios».



Fuente: Sagrada Biblia de la Conferencia Episcopal Española