Cristianismo bizantino
22/08 - Santa Eulalia de Barcelona, Virgen y Mártir
22/08 - Agatónico el Mártir de Nicomedia y sus Compañeros Mártires
San Agatónico era ciudadano de Nicomedia y un ferviente cristiano. Con gran celo convirtió a los griegos de la idolatría al Señor y los instruyó en la verdadera fe.
Por orden del emperador Maximiano, el cruel gobernador del emperador persiguió a los cristianos. Durante la persecución, el gobernador capturó a San Zótico en un lugar llamado Carpe, crucificó a sus discípulos y condujo a Zótico a Nicomedia, donde también capturó a San Agatónico, Príncipe, Teoprepio, Acindino, Severiano, Zenón y muchos otros. Apresados de forma segura, fueron conducidos a Bizancio.
Sin embargo, durante el camino, San Zótico, Teoprepio y Acindino murieron por el cansancio y a causa de muchas heridas. Asesinaron a Severiano cerca de Calcedonia y Agatónico y los demás fueron llevados a Tracia, a la ciudad de Selibria, donde después de ser torturados ante el emperador, fueron decapitados y entraron en la vida eterna y en el gozo de su Señor.
Sábado de la XII Semana de Mateo
1 Cor 1,26-31;2,1-5: Hermanos, fijaos en vuestra asamblea: no hay en ella muchos sabios en lo humano, ni muchos poderosos, ni muchos aristócratas; sino que, lo necio del mundo lo ha escogido Dios para humillar a los sabios, y lo débil del mundo lo ha escogido Dios para humillar lo poderoso. Aún más, ha escogido la gente baja del mundo, lo despreciable, lo que no cuenta, para anular a lo que cuenta, de modo que nadie pueda gloriarse en presencia del Señor. A él se debe que vosotros estéis en Cristo Jesús, el cual se ha hecho para nosotros sabiduría de parte de Dios, justicia, santificación y redención. Y así —como está escrito—: el que se gloríe, que se gloríe en el Señor. Yo mismo, hermanos, cuando vine a vosotros a anunciaros el misterio de Dios, no lo hice con sublime elocuencia o sabiduría, pues nunca entre vosotros me precié de saber cosa alguna, sino a Jesucristo, y este crucificado. También yo me presenté a vosotros débil y temblando de miedo; mi palabra y mi predicación no fue con persuasiva sabiduría humana, sino en la manifestación y el poder del Espíritu, para que vuestra fe no se apoye en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.
Mt 20,29-34: En aquel tiempo, al salir Jesús de Jericó, le siguió una gran muchedumbre. Dos ciegos que estaban sentados al borde del camino oyeron que Jesús pasaba y se pusieron a gritar: «¡Ten compasión de nosotros, Señor, Hijo de David!». La muchedumbre los increpó para que se callaran, pero ellos gritaban más fuerte: «¡Ten compasión de nosotros, Señor, Hijo de David!». Entonces Jesús se detuvo, los llamó y les dijo: «¿Qué queréis que os haga?». Le respondieron: «Señor, que se abran nuestros ojos». Compadecido, Jesús les tocó los ojos, y al punto recobraron la vista y lo siguieron.
Fuente: Sagrada Biblia de la Conferencia Episcopal Española
21/08 - Nuestro Justo Padre Abrahán el Archimandrita y Taumaturgo de Esmolensco
San Abrahán de Esmolensco (1150 o 1172 - c. 1222) fue un monje y sacerdote de la Rus. Residía en el convento de Bogorodítskaya y era considerado un hacedor de milagros. Se dedicó a una extensa predicación y estudios bíblicos, y es considerado una figura notable en la Rus pre-mongola.
Abrahán nació en Esmolensco, en la Rus, a mediados del siglo XII, en el seno de una familia adinerada, primer hijo varón después de doce hijas. Desde la infancia creció con el temor a Dios. A menudo iba a la iglesia y tenía la oportunidad de leer libros. Como hijo único, sus padres esperaban que se casara y continuara su ilustre linaje. Sin embargo, él buscaba una vida diferente.
Después de la muerte de sus padres, regaló toda su riqueza a los monasterios, iglesias y a los indigentes. Caminaba por la ciudad en harapos, pidiendo a Dios que le mostrara el camino de la salvación. Abrahán entró en el Monasterio de la Túnica de la Santísima Madre de Dios (Monasterio Bogorodítskaya, hoy llamado Monasterio de Abrahán), cerca de Esmolensco, y recibió la tonsura como monje. Recibió varias obediencias en el monasterio y se ocupó fervientemente de copiar libros y de extraer de ellos riquezas espirituales.
Román Rostislávich, principe de Esmolensco, estableció una escuela en la ciudad en la que no sólo se encontraban libros eslavos, sino también griegos y latinos. El príncipe también tenía una gran colección de libros, que el monje Abrahán utilizó. Se hizo muy popular entre los laicos, ya que trabajaba para los enfermos y los problemáticos. También se convirtió en un notable erudito bíblico en la Rus pre-mongola. Vivió austeramente y predicó sobre el Juicio Final, mientras desarrollaba el apostolado para los enfermos y pobres de la región.
Vivió como asceta durante más de 30 años en el monasterio, cuando en el año 1198 el obispo Ignacio de Esmolensco lo persuadió para que aceptara la dignidad de presbítero. Desde su ordenación, el monje Abrahán celebró diariamente la Divina Liturgia y cumplió la obediencia del clero no sólo para los hermanos, sino también para los laicos.
Abrahán se caracterizó por ser hombre de carácter severo y militante, que mantenía la idea del Juicio Final en su propia mente y en la de los demás. Aunque era muy popular entre los laicos, era menos popular entre muchos de los clérigos locales, que llegaron a verlo con enemistad y celos. Esta animosidad entre los hermanos llegó con el tiempo al obispo Ignacio, y después de cinco años se vio obligado a trasladarse al Monasterio de la Exaltación de la Cruz en la ciudad de Esmolensco.
En el monasterio de los pobres, el padre Abrahán comenzó un programa para mejorarlo. A partir de las ofrendas de los fieles, embelleció la iglesia con iconos, cortinas y candelabros. En dos iconos que él mismo pintó había temas que le preocupaban sobre todo. Uno representaba el temido Juicio Final, y el otro el sufrimiento de las pruebas de la vida. Era estricto consigo mismo y con sus hijos espirituales. Predicaba constantemente en la iglesia y a los que se acercaban a él en su celda, conversando con ricos y pobres por igual. Era todo un asceta, delgado y pálido por el trabajo extremo; cuando llevaba su vestimenta sacerdotal, se parecía a san Basilio Magno.
Su impopularidad entre los notables de la ciudad y el clero siguió empeorando, y pronto exigieron al obispo Ignacio que llevara a juicio al monje Abrahán con acusaciones de seducción de mujeres y de tentación de sus hijos espirituales. Pero aún más terribles eran las acusaciones de herejía y de lectura de libros prohibidos, por lo que sus enemigos se propusieron ahogarlo o quemarlo. En el juicio ante el príncipe y el obispo, el padre Abrahán rebatió todas las falsas acusaciones. Pero, a pesar de su defensa, fue suspendido como sacerdote y regresó a su antiguo monasterio de la Túnica de la Santísima Madre de Dios.
Los ciudadanos de Esmolensco exigieron que el padre Abraham fuera rehabilitado en su cargo. Este clamor llevó a una segunda investigación del obispo Ignacio, quien en esta segunda ocasión lo absolvió, levantó su suspensión y le permitió servir y predicar de nuevo.
El obispo Ignacio construyó un nuevo monasterio en honor de la Deposición de la túnica de la Santísima Madre de Dios cuya dirección confió al padre Abrahán. Fue en este monasterio donde este se retiró debido a su avanzada edad. Allí recibió como discípulos a diecisiete hermanos.
Abrahán de Esmolensco murió alrededor del año 1221, habiendo pasado 50 años en el monacato. Fue canonizado en 1549 por el Papa de Roma Pablo III.
Fuente: Wikipedia
Adaptación propia
21/08 - La Santa Mártir Basa y sus tres hijos Teognio, Agapio y Pisto
La Santa Mártir Basa y sus hijos Teognio, Agapio y Pisto vivían en la ciudad de Edesa de Macedonia; ella estaba casada con un sacerdote pagano. Desde su niñez Basa había sido criada en la Fe Cristiana, la cual le transmitió a sus hijos.
Durante el reinado del emperador Maximiano Galerio (305-311 d.C.), el marido denunció a su esposa y a sus tres hijos al procónsul Vicario. Tras confesar Basa que era Cristiana, Vicario los encerró a ella y a sus dos hijos mayores en prisión.
Teognio, el hijo mayor, fue suspendido en el aire y su pecho cruelmente golpeado. También le arrancaron las uñas, pero lo aguantó todo valientemente invocando a Dios. Su madre Basa lo animó para aguantar hasta el final.
Tras torturar a Teognio, fue flagelado el segundo hijo, Agapio. Los torturadores paganos le despellejaron de la cabeza hasta el pecho, arrancándole la piel a tiras. El atleta de Cristo soportó el dolor con el apoyo de su madre, mientras repetía las palabras: "Nada es más gratificante que sufrir por Cristo".
Después fueron a por el más joven, Pisto, quien también confesó a Cristo y soportó las torturas. Enfurecidos los paganos ante su confesión, le rompieron los huesos y las articulaciones. Después fueron decapitados los tres hermanos.
Mientras tanto, Santa Basa continuaba encarcelada y sin recibir alimento, pero un ángel la fortalecía con alimento celestial.
Cuando el procónsul Vicario fue a Macedonia, ordenó que Basa fuese llevada con él. Allí fue obligada a adorar a los ídolos en un templo pagano. Pero debido su negación y a que con su oración hizo pedazos una estatua de Zeus, trataron de ahogarla y quemarla, apedreándola y soltándola a las fieras. Pero ella permaneció ilesa. Luego llevaron a la Mártir a unos 6 kilómetros al interior del mar para ahogara, pero fue rescatada por tres hombres radiantes (San Nicodemo el Atonita sugiere que éstos eran sus hijos, previamente martirizados).
Ocho días después, Santa Basa se dirigió en barco a la isla de Alono, que se encuentra debajo del antiguo Helesponto helénico, en el actual Estrecho de Dardanelos. Un hombre llamado Felipe informó al Vicario de Macedonia del paradero de Basa. A su vez, el Vicario escribió al cónsul de Cícico en el Helesponto para que arrestase a Bassa. Después de haber investigado sobre ella y arrestarla, la intentó persuadir para que sacrificara a los ídolos. Pero no lo consiguió, por lo que la ataron las manos a la espalda y la aplastaron y magullaron sus extremidades con varas de hierro. Luego Basa fue decapitada, entregando su alma y recibiendo la inmarcesible corona del martirio.
Para el año 450 ya había una iglesia en honor a la Santa Mártir Basa en Calcedonia.
Fuente: laortodoxiaeslaverdad.blogspot.com
Adaptación propia




