Peregrinación a Milán (Lombardía, Italia)


La Asociación Cultural Cristianismo Bizantino está organizando una peregrinación a la ciudad de Milán (Lombardía, Italia) que tendrá lugar, Dios mediante, el sábado 24 y el domingo 25 de octubre de 2026, con el siguiente programa:


Sábado 24 de octubre


14:00 Encuentro en la Estación Central de Milán y almuerzo en los alrededores.


16:00 Tiempo para el ingreso en el alojamiento.


17:30 Visita a la Parroquia de San Nicolás y San Ambrosio (Via San Gregorio, 5), con veneración del icono de la Madre de Dios de la Pronta Escucha y reliquias de Santa Tecla, Santa Matrona de Moscú, San Juan Maxímovich, etc.


18:00 Grandes Vísperas en rito bizantino en la misma iglesia. Al terminar, reunión de coordinación.


20:00 Cena en restaurante de la zona Porta Venezia y descanso.


Domingo 25 de octubre


08:00 (Opcional) Santa Misa en rito latino en la Catedral (Duomo). Veneración de la reliquia del Santo Clavo.


10:00 (Opcional) Divina Liturgia en rito bizantino (existen varias opciones de parroquia según la preferencia jurisdiccional de cada asistente).


13:00 Almuerzo en la zona de Porta Venezia.


15:00 Visita a la Basílica de Santa María de las Gracias y paseo a pie hasta la Basílica de San Ambrosio, con veneración de las reliquias de San Ambrosio, San Gervasio, San Protasio, etc.


17:00 Despedida en la Estación Central. Fin de la peregrinación.


¡Todos invitados a participar, socios o no!


La asistencia a los Oficios es libre y gratuita; los preparativos y gastos de viaje, alojamiento, comida y transporte corren a cargo de cada asistente. Se agradece confirmación:


cristianismo-bizantino@outlook.com

05/10 - Caritina la Mártir


Hoy la Iglesia celebra y honra la sagrada memoria de la santa mártir Caritina. Santa Caritina es una de las muchas jóvenes mujeres que durante el tiempo de las antiguas persecuciones cristianas, así como cada vez que es procesada la fe de la Iglesia, prefieren el amor de Cristo al del mundo.


Santa Caritina era de Amiso del Ponto helénico, de Asia Menor. Fue martirizada en el año 290 después del nacimiento de Cristo, en los años del emperador de Oriente Diocleciano (284-305 d.C.) y del gobernante Domicio (Lucio Domicio Domiciano); es decir, durante los años de la gran persecución de la Iglesia. Después de Diocleciano, Constantino el Grande publicó sus dos decretos por los cuales quedaban libres los cristianos, aunque algunas persecuciones menores continuaron.


Huérfana a edad temprana, Caritina se convirtió en sirvienta de un hombre eminente llamado Claudio, que la respetaba mucho y la crió como a su propia hija. Deberíamos leer la epístola del Apóstol Pablo a los Filipenses para ver cómo era la situación de los sirvientes en las casas, no sólo de los cristianos cuando tenían  sirvientes cristianos, sino de todos los hombres que tenían temor de Dios. La joven era muy bella, sensible y amable. Aunque aún no estaba bautizada, compartía su amor por Cristo con los demás y convirtió a muchos al camino de la salvación. Caritina era mansa, humilde, obediente y silenciosa. Estudiaba la ley de Dios día y noche y juró vivir en perpetua virginidad como una verdadera esposa de Cristo.


Cuando Domicio tuvo noticias de la cristiana Caritina, escribió a Claudio para que se la enviase para interrogarla. Es muy emocionante el diálogo entre Claudio y su sierva Caritina. Claudio, obligado a obedecer al gobernante Domicio, empezó a llorar y a lamentarse, no por la privación de su sierva, sino por las duras torturas que sabía que la esperaban. Caritina entonces, con mucha fe y valentía, empezó a tranquilizarle. “No se entristezca, mi señor -le dijo-, sino alégrese, ya que yo me voy a hacer digna de sacrificarme para el Dios, como un sacrificio aceptable por mis pecados y por los tuyos”. Y Claudio respondió: “Mujer de mi casa y sierva de Dios, recuérdame cuando estés cerca del Rey Celestial”. Claudio no era aún cristiano, pero se sentía como tal y hablaba cristianamente.


La santa Caritina fue llevada atada frente al gobernador Domicio. Éste le preguntó: "¿Es verdad, pequeña, que eres cristiana y que engañas a los demás atrayéndolos a esta fe deshonrosa?". Caritina respondió valerosamente: "Es cierto que soy cristiana y es mentira que engaño a los demás. Conduzco a los equivocados hacia el camino de la verdad, llevándolos a mi Cristo".


Los torturadores, para ridiculizarla, le afeitaron la cabeza, y luego la colocaron sobre carbón encendido. Después de todo esto le pusieron una piedra al cuello y la arrojaron al mar. "Este es mi bautismo", declaró ella. Milagrosamente Dios la libró de ahogarse en el mar. Luego la volvieron a poner sobre una rueda que giraba sobre carbones encendidos, pero un ángel del Señor detuvo la rueda y Caritina nuevamente resultó ilesa. Continuaron torturándola y le arrancaron las uñas de las manos y de los pies.


Quedaba todavía algo pendiente, menos nocivo para el cuerpo, pero más doloroso para el alma. Esto le dolería más que lo demás y sería algo totalmente indecente a los ojos humanos. Cuando se agotaron todas las torturas y ninguna de ellas tuvo efecto, el gobernador ordenó que la encerrasen en un burdel y envió a nos jóvenes degenerados para que abusasen de ella. Su oscurecida mente y su obsesionada conciencia sabían bien qué gran martirio era esto para la mujer cristiana.


La santa Caritina, como estaba en manos de sus verdugos, no podía escapar para no ser humillada por los hombres. Entonces oró a Dios para que recibiera su alma, y así, mientras estaba arrodillada en oración, su alma salió de su cuerpo al Reino eterno de Cristo antes de que fuese destruida la corona de su virginidad. 


Sus reliquias sagradas fueron tomadas y arrojadas al mar, pero por la divina Providencia fueron llevadas a la orilla. Su maestro Claudio recogió su santo cuerpo y lo enterró con honor y reverencia.


San Juan Crisóstomo, en su discurso sobre la Santa Mártir Pelagia, comenzó con estas palabras, también aplicables a la santa Caritina: “¡Glorificado sea el Dios! No sólo hombres, sino también mujeres desprecian la muerte, y para las jóvenes morir así es su alegría. Y todo esto para Cristo y con la bendición de Cristo, que nació de Virgen Pura, la Madre del Dios".


Parte de las Santas Reliquias de la Santa se encuentran en los Monasterios de Cico en Chipre y de Jerusalén o Jersalé, cerca de Daulia, Beoci, en las laderas del monte Parnaso.



Fuente: laortodoxiaeslaverdad.blogspot.com

Adaptación propia

Lunes de la III Semana de Lucas


Lc 6,24-30: Dijo el Señor a los judíos que habían acudido a él: «¡Ay de vosotros, los ricos, porque ya habéis recibido vuestro consuelo! ¡Ay de vosotros, los que estáis saciados, porque tendréis hambre! ¡Ay de los que ahora reís, porque haréis duelo y lloraréis! ¡Ay si todo el mundo habla bien de vosotros! Eso es lo que vuestros padres hacían con los falsos profetas. En cambio, a vosotros los que me escucháis os digo: amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian, bendecid a los que os maldicen, orad por los que os calumnian. Al que te pegue en una mejilla, preséntale la otra; al que te quite la capa, no le impidas que tome también la túnica. A quien te pide, dale; al que se lleve lo tuyo, no se lo reclames».



Fuente: Sagrada Biblia de la Conferencia Episcopal Española

Lunes de la XIX Semana


Flp 1,1-7: Hermanos Pablo y Timoteo, siervos de Cristo Jesús, a todos los santos en Cristo que residen en Filipos, con sus obispos y diáconos. Gracia y paz a vosotros de parte de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo. Doy gracias a mi Dios cada vez que os recuerdo; siempre que rezo por vosotros, lo hago con gran alegría. Porque habéis sido colaboradores míos en la obra del Evangelio, desde el primer día hasta hoy. Esta es nuestra confianza: que el que ha inaugurado entre vosotros esta buena obra, la llevará adelante hasta el Día de Cristo Jesús. Esto que siento por vosotros está plenamente justificado: os llevo en el corazón, porque tanto en la prisión como en mi defensa y prueba del Evangelio, todos compartís mi gracia.



Fuente: Sagrada Biblia de la Conferencia Episcopal Española

04/10 - Jeroteo, Obispo de Atenas


Al parecer, San Jeroteo, como San Dionisio, fue uno de los nueve miembros del tribunal de la Colina de Marte (el Areópago), y por esta razón también es conocido como «el Tesmoteta», que significa legislador.


Fue un filósofo platónico. Habiendo sido primeramente instruido en la fe en Cristo por Pablo, se convirtió en Obispo de Atenas. Él a su vez inició a Dionisio más perfectamente en los misterios de Cristo; este último, por su parte, elaboró de manera más clara y precisa las enseñanzas concisas y resumidas de Jeroteo acerca de la Fe.


Jeroteo también fue transportado milagrosamente por el poder del Espíritu Santo para que estuviera presente en la Dormición de la Deípara, cuando, junto a los Santos Apóstoles y los Jerarcas Isapostólicos, se convirtió en líder de la himnodia divina: «Estaba totalmente transportado, totalmente fuera de sí mismo, y tan absorto en la comunión con las cosas sagradas que celebraba con himnos que a todos los que lo oían, veían y conocían, e incluso a aquellos que no lo conocían, les parecía que estaba inspirado por Dios como himnógrafo divino», dice Dionisio en ‘De los nombres divinos’, 3,2.


Habiendo vivido de una manera agradable a Dios y guiando a su rebaño con afán y entusiasmo, entregó su espíritu al Señor.


Es considerado el Santo Patrón de Atenas, junto con Santa Filotea y San Dionisio Areopagita.


El venerado cráneo de San Jeroteo está ubicado en el monasterio del siglo XI dedicado a él (y también dedicado a la Dormición de la Theotokos Kyparissiótissa) en Megara de Ática, fundado por San Melecio. La tradición hace referencia a que en esta iglesia fue donde llevó a cabo su vida ascética y también donde fue enterrado.


Partes de sus reliquias se encuentran también en el Santo Monasterio de San Pablo en el Monte Athos y en la Capilla de San Andrés en Atenas.



Fuente: goarch.org / laortodoxiaeslaverdad.blogspot.com

Adaptación propia