13/10 - Traslación del Icono de la Santísima Madre de Dios de los Iberos


El Icono de la Madre de Dios de los Iberos, originario del monasterio homónimo ubicado en el Monte Ato, ha sido glorificado con numerosos milagros. Los peregrinos difundieron relatos de esta imagen milagrosa por toda Rusia. Su Santidad el Patriarca Nicón (entonces hegúmeno del monasterio de Novospaski) solicitó al abad Pacomio, del Monasterio de los Iberos del Monte Ato, que se encontraba en Moscú recolectando limosnas para los monasterios de la Sagrada Montaña, que le proporcionara una copia del Icono milagroso de la Madre de Dios de los Iberos.


Un monje del Monte Ato llamado Jamblico pintó la copia del Icono de los Iberos, y un año después este fue llevado a Moscú acompañado por monjes del Monte Ato. El 13 de octubre de 1648, fue solemnemente recibido por una multitud. El nuevo Icono de los Iberos venerado en Moscú también fue glorificado por el Señor con numerosos milagros.


El Icono de los Iberos tiene como fecha de conmemoración principal el 12 de febrero.



Fuente: oca.org

Traducción del original inglés: Google Translator

Adaptación propia

13/10 - Carpo, Pápilo, Agatodoro y Agatónica, los Mártires de Pérgamo


Carpo era obispo de Tiatira (Asia Menor); Papilo su diácono; Agatónica la hermana de Papilo, y Agatadoro su servidor. Fueron martirizados junto a otros muchos en Pérgamo, en tiempos de la persecución de Marco Aurelio o Decio. Sus Actas no están retocadas.


Se les condujo ante el gobernador de Pérgamo para que comieran carne sacrificada a los ídolos. Cuando a Carpo se le preguntó su nombre en el interrogatorio, respondió: «Mi primer y principal nombre es el de cristiano; mas si preguntas por el que tengo en el mundo, me llamo Carpo». Murió quemado vivo en la cruz.


El procónsul le preguntó a Pápilo: «¿Sacrificas o qué?», y este contestó: «Desde mi juventud sirvo a Dios, y jamás he sacrificado a los ídolos, sino que soy cristiano. Y nada más has de oír de mi boca, pues tampoco es posible decir nada más grande ni más bello». 


Agatónica presenciaba el martirio de Carpo y Pápilo, cuando confesó su fe a pesar de que los presentes le recordaban sus deberes de esposa y madre. «Los que la veían no podían contener las lágrimas, diciendo: "Duro juicio e injustos decretos". Levantada ya en el poste y alcanzada del fuego, gritó por tres veces: "Señor, Señor, Señor, ayúdame, pues en ti he buscado mi refugio"».


La antigüedad del culto de estos mártires está documentada en la Historia Eclesiástica de Eusebio de Cesarea y en Breviario Siriaco. El Martirologio Romano les añade numerosos compañeros de martirio.


LECTURAS


Ef 6,10-17: Hermanos, buscad vuestra fuerza en el Señor y en su invencible poder. Poneos las armas de Dios, para poder afrontar las asechanzas del diablo, porque nuestra lucha no es contra hombres de carne y hueso sino contra los principados, contra las potestades, contra los dominadores de este mundo de tinieblas, contra los espíritus malignos del aire. Por eso, tomad las armas de Dios para poder resistir en el día malo y manteneros firmes después de haber superado todas las pruebas. Estad firmes; ceñid la cintura con la verdad, y revestid la coraza de la justicia; calzad los pies con la prontitud para el evangelio de la paz. Embrazad el escudo de la fe, donde se apagarán las flechas incendiarias del maligno. Poneos el casco de la salvación y empuñad la espada del Espíritu que es la palabra de Dios.


Mt 7,12-21: Dijo el Señor: «Todo lo que deseáis que los demás hagan con vosotros, hacedlo vosotros con ellos; pues esta es la Ley y los Profetas. Entrad por la puerta estrecha. Porque ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos entran por ellos. ¡Qué estrecha es la puerta y qué angosto el camino que lleva a la vida! Y pocos dan con ellos. Cuidado con los profetas falsos; se acercan con piel de oveja, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se cosechan uvas de las zarzas o higos de los cardos? Así, todo árbol sano da frutos buenos; pero el árbol dañado da frutos malos. Un árbol sano no puede dar frutos malos, ni un árbol dañado dar frutos buenos. El árbol que no da fruto bueno se tala y se echa al fuego. Es decir, que por sus frutos los conoceréis. No todo el que me dice “Señor, Señor” entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos».



Fuente: preguntasantoral / Sagrada Biblia de la Conferencia Episcopal Española

Martes de la IV Semana de Lucas


Lc 8,1-3: En aquel tiempo, iba Jesús caminando de ciudad en ciudad y de pueblo en pueblo, proclamando y anunciando la Buena Noticia del reino de Dios, acompañado por los Doce, y por algunas mujeres, que habían sido curadas de espíritus malos y de enfermedades: María la Magdalena, de la que habían salido siete demonios; Juana, mujer de Cusa, un administrador de Herodes; Susana y otras muchas que les servían con sus bienes.



Fuente: Sagrada Biblia de la Conferencia Episcopal Española

Martes de la XX Semana


Flp 2,16-23: Hermanos, mis trabajos no fueron inútiles ni mis fatigas tampoco. Y si mi sangre se ha de derramar, rociando el sacrificio litúrgico que es vuestra fe, yo estoy alegre y me asocio a vuestra alegría; por vuestra parte estad alegres y alegraos conmigo. Con la ayuda del Señor Jesús, espero mandaros pronto a Timoteo, para animarme yo también recibiendo noticias vuestras. Porque no tengo a nadie tan de acuerdo conmigo que se preocupe lealmente de vuestros asuntos. Todos buscan su interés, no el de Jesucristo. De Timoteo, en cambio, conocéis su probada virtud, pues se puso conmigo al servicio del Evangelio como un hijo con su padre. A él precisamente espero enviároslo en cuanto vea clara mi situación.



Fuente: Sagrada Biblia de la Conferencia Episcopal Española

12/10 - Sinaxis del Icono de la Santísima Madre de Dios del Pilar


La tradición, tal como ha surgido de unos documentos del siglo XII que se conservan en la catedral de Zaragoza, se remonta a la época inmediatamente posterior a la Ascensión de Jesucristo, cuando los Apóstoles, fortalecidos con el Espíritu Santo, predicaban el Evangelio. Se dice que, por entonces (año 40 después de Cristo), el Apóstol Santiago el Mayor, hermano de San Juan e hijo de Zebedeo, predicaba en España. Aquellas tierras no habían recibido el evangelio, por lo que se encontraban atadas al paganismo.


Los documentos dicen textualmente que Santiago, "pasando por Asturias, llegó con sus nuevos discípulos a través de Galicia y de Castilla, hasta Aragón, el territorio que se llamaba Celtiberia, donde está situada la ciudad de Zaragoza, en las riberas del Ebro. Allí predicó Santiago muchos días y, entre los muchos convertidos eligió como acompañantes a ocho hombres, con los cuales trataba de día del reino de Dios, y por la noche, recorría las riberas para tomar algún descanso".


En la noche del 2 de enero del año 40, Santiago se encontraba con sus discípulos junto al río Ebro cuando "oyó voces de ángeles que cantaban y vio aparecer a la Madre de Dios, de pie sobre un pilar de mármol". La Santísima Virgen, que aún vivía, le prometió al Apóstol que el pilar "permanecerá este sitio hasta el fin de los tiempos para que la virtud de Dios obre portentos y maravillas por mi intercesión con aquellos que en sus necesidades imploren mi patrocinio".


Muchos historiadores e investigadores defienden esta tradición y aducen que hay una serie de monumentos y testimonios que demuestran la existencia de una iglesia dedicada a la Virgen de Zaragoza ya en el siglo IV. El más antiguo de estos testimonios es el famoso sarcófago de Santa Engracia, que se conserva en Zaragoza desde el siglo IV, cuando la santa fue martirizada. El sarcófago representa, en un bajo relieve, el descenso de la Virgen de los cielos para aparecerse al Apóstol Santiago.


Asimismo, hacia el año 835, un monje de San Germán de París, llamado Almoino, redactó unos escritos en los que habla de la Iglesia de la Virgen María de Zaragoza, "donde había servido en el siglo III el gran mártir San Vicente", cuyos restos fueron depositados por el obispo de Zaragoza, en la iglesia de la Virgen María. También está atestiguado que antes de la ocupación musulmana de Zaragoza (714) había allí un templo dedicado a la Virgen.


Todo esto nos habla de una tradición de la Iglesia española indivisa que tendríamos que tener en cuenta todos los cristianos que somos españoles o vivimos en España ya que este nombre del Pilar podría ser el título más antiguo de la Madre de Dios en estas tierras y que quizás esté relacionado con el antiguo icono de la Madre de Dios de Hispania presente en el calendario general bizantino.


Cierta o no cierta, no es mi intención ponerla en duda en estos momentos, al contrario, como cristiano español tomo esta venerable tradición de la Iglesia Hispana en la cual queda presente la protección de la Madre de Dios sobre la Iglesia. Ella es el Pilar firme que la sostiene como frecuentemente aparece en muchos textos de la liturgia y de los Padres. La Madre de Dios es “la columna que guiaba y sostenía día y noche al pueblo en el desierto” (cf Sabiduría 18, 3; Éxodo 13, 21-22). A la salida de la esclavitud de Egipto, en la travesía del desierto, Dios no abandonó a los suyos. El Señor caminaba “delante de ellos”, guiándolos y alumbrándolos, con una columna de nube y de fuego. La Virgen, en el pueblo peregrino que es la Iglesia, es signo permanente de la presencia y de la compañía de Dios. Ella es la que nos anima, como al apóstol Santiago, en el trabajo de dar testimonio con nuestras vidas de nuestra fe en una sociedad si no pagana como aquella, sí muy indiferente ante el mensaje del Evangelio.


Hoy día de la madre de Dios del Pilar, fiesta nacional, pidámosle a ella que nos guarde y proteja siempre, que ilumine a nuestros gobernantes (que bien necesitados están) y guarde y proteja a todos los españoles y a todos los que residen en esta hermosa tierra que fue iluminada por los Santos Apóstoles Santiago y Pablo.



Fuente: Parroquia de los Santos Andrés y Nicolás