06/10 - El Santo y Glorioso Apóstol Tomás


Tomás era uno de los Doce, galileo de nacimiento. Sofronio (no el famoso Patriarca de Jerusalén del siglo VII, celebrado el 11 de marzo, sino un amigo de Jerónimo mencionado por este último) dice que Santo Tomás predicó a los partos, persas, medos, hircanianos, bactrianos y otras naciones vecinas.


Gracias al cuarto Evangelio, la personalidad de Santo Tomás está más clara para nosotros que la de algunos otros de los Doce. Su nombre aparece en todas las listas de los Sinópticos (Mateo 10:3; Marcos 3:18; Lucas 6, cf. Hechos 1:13), pero en San Juan desempeña un papel característico.


Primero, cuando Jesús anuncia su intención de regresar a Judea para visitar a Lázaro, Tomas, que es llamado “Dídimo” (el mellizo), dice a los otros discípulos: “Vayamos también nosotros a morir con Él” (Jn 11:16). De nuevo es Tomás quien, durante el discurso antes de la Última Cena, pone una objeción: “Le dice Tomás: «Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?” (Jn 14:5). Pero Tomás es especialmente recordado por su incredulidad, cuando los otros Apóstoles le anuncian la Resurrección de Cristo: “Si no veo en sus manos la señal de los clavos y no meto mi dedo en el agujero de los clavos y no meto mi mano en su costado, no creeré” (Jn 20:25); pero, ocho días después, hizo su acto de fe, acatando el reproche de Jesús: “Porque me has visto has creído. Dichosos los que no han visto y han creído. “ (Jn 20:29).


Esto agota todo nuestro conocimiento cierto con respecto al Apóstol; pero su nombre es el punto de partida de una considerable literatura apócrifa, y hay también ciertos datos históricos. El documento principal acerca de él es el "Acta Thomae", conservada para nosotros, con algunas variaciones, en griego y en siríaco, y con signos inconfundibles de su origen gnóstico. Puede ser de hecho obra del propio Bardesanes. El dato más antiguo fue fechado por Harnack (Chronologie, 2, 172) al principio del tercer siglo, en el 220 d,C. Si el lugar de su origen es realmente Edesa, como Harnack y otros sostienen con legítimas razones (ibid., pág. 176), esto daría una considerable probabilidad a la afirmación, explícitamente hecha en el "Acta" (Bonet cap. 170, p.286), de que las reliquias del Apóstol Tomás, que sabemos que eran veneradas en Edesa, realmente habían venido de Oriente. En más de un lugar (cap. 31, pág., 148) representa a Tomás (o Judas Tomás, como es nombrado aquí y en otras lugares de tradición siríaca) como el hermano gemelo de Jesús. Tomás en siríaco es el equivalente al ‘didymos’ en griego, y significa mellizo.


La historia transcurre como sigue: Tras la separación de los Apóstoles, India fue la porción de Tomás, pero manifestó su incapacidad para ir; tras lo cual, su Maestro Jesús se apareció de un modo sobrenatural a Abban, enviado de Gundafor, un rey hindú, y le vendió a Tomás como esclavo, para servir a Gundafor como carpintero. Entonces Abban y Tomás navegaron hasta llegar a Andrápolis dónde desembarcaron y asistieron a la fiesta de las bodas de la hija del gobernador. Siguieron extraños sucesos y Cristo, bajo la apariencia de Tomás, exhortó a la novia a permanecer virgen. Llegado a India Tomás emprendió la construcción de un palacio para Gundafor, pero gastó el dinero a él confiado con los pobres. Gundafor lo encarceló; pero el apóstol escapó milagrosamente y Gundafor se convirtió. Recorriendo el país para predicar, Tomás se encontró con extrañas aventuras de dragones y asnos salvajes. Entonces llegó a la ciudad de rey Misdai (en siríaco Mazdai), dónde convirtió a Tertia, la esposa de Misdai, y a Vazan, su hijo. Después de ello fue condenado a muerte, llevado fuera de la ciudad a una colina, y atravesado por las lanzas de cuatro soldados. Fue enterrado en la tumba de los antiguos reyes pero sus restos fueron después llevados a occidente.


Es ciertamente un hecho notable que, alrededor del año 46 d.C., gobernaba un rey sobre la zona de Asia al sur del Himalaya, representada actualmente por Afganistán, Beluchistan, el Pundjab, y Sind, que llevaba el nombre de Gondophernes o Guduphara. A pesar de las pequeñas variaciones, la identificación del nombre con el Gundafor del "Acta Thomae" es inequívoca y apenas se discute. Más aún, tenemos la evidencia de la inscripción Takht-i-Bahi, que está fechada y qué los mejores especialistas aceptan para establecer que el rey Gunduphara probablemente empezó a reinar sobre el 20 d.C. y todavía estaba reinando en el 46. Hay excelentes razones de nuevo para creer que Misdai o Mazdai bien pueden ser la transformación de un nombre hindú hecha en tierra Iraní. En este caso probablemente representaría a un cierto rey Vasudeva de Mathura, sucesor de Kanishka. No hay duda de que no se puede deducir que el narrador que escribió el "Acta Thomae" pudiera haber adoptado algunos nombres históricos hindúes para dar verosimilitud a su obra; pero, como el Sr. Fleet deduce en sus severamente críticos escritos, " los nombres puestos aquí en relación con Sto. Tomás son característicos, no tal y como han existido en la historia y tradición hindú" (Joul. of R.Asiátic. Soc., 1905, p.235).


Por otro lado, la tradición de que Sto. Tomás predicó en "India" se extendió ampliamente por Oriente y Occidente y aparece en escritores como Efrén el Sirio, Ambrosio, Paulino, Jerónimo, y más tarde en Gregorio de Tours y otros. También existe la creencia, largamente aceptada, de que Sto. Tomás realizó sus viajes misioneros por el lejano sur de Mylapore, no lejos de Madrás, y allí sufrió el martirio. En esta región todavía se encuentra una cruz en un bajorrelieve de granito con una inscripción en pahlavi (persa antiguo) datada en el siglo séptimo, y la tradición de que fue allí donde Sto. Tomás entregó su vida es localmente muy fuerte. Es cierto también que en el Malabar o costa oeste del sur de la India, todavía existe un grupo de cristianos que aún usan un tipo de siríaco como lengua litúrgica. Parece difícil determinar si esta Iglesia data del tiempo de Sto. Tomás Apóstol (hubo un obispo Siro-Caldeo, Juan, "de India y Persia" que asistió al Concilio de Nicea en el 325) o si el Evangelio fue por primera vez predicado allí en el 345 bajo la persecución persa de Shapur (o Sapor), o si lo fue por los misioneros sirios que acompañaron un cierto Tomás Cana y penetraron en la costa Malabar alrededor del año 745. Sólo sabemos que en el siglo sexto Cosmas Indicopleustes habla de la existencia de cristianos en Male (¿Malabar?) bajo un obispo que había sido consagrado en Persia. El rey Alfredo el Grande aparece en la "Crónica" anglosajona” enviando una expedición para establecer relaciones con estos cristianos del lejano Oriente.


San Juan Crisóstomo afirmaba que la tumba de Tomás estaba en Edesa de Siria, adonde sus reliquias pudieron ser trasladadas desde la India en el siglo IV, y allí permanecieron hasta que fueron trasladadas a Quío en 1258 y a Ortona.


Además del "Acta Thomae" de la que existe una redacción, diferente y notablemente más corta, en etíope y latín, tenemos un breve formulario de un, así llamado, “Evangelio de Tomás", originalmente gnóstico, y, tal y como ahora lo conocemos, meramente una historia fantástica de la niñez de Jesús, sin ningún notablemente tinte herético.


Hay también una "Revelatio Thomae", condenada como apócrifo por el Decreto del Papa de Roma Gelasio, que se ha recuperado recientemente de diversas fuentes de modo fragmentario.


LECTURAS


1 Cor 4,9-16: Hermanos, a nosotros, los apóstoles, Dios nos coloca los últimos; como condenados a muerte, dados en espectáculo público para ángeles y hombres. Nosotros unos locos por Cristo, vosotros, sensatos en Cristo; nosotros débiles, vosotros fuertes; vosotros célebres, nosotros despreciados; hasta ahora pasamos hambre y sed y falta de ropa; recibimos bofetadas, no tenemos domicilio, nos agotamos trabajando con nuestras propias manos; nos insultan y les deseamos bendiciones; nos persiguen y aguantamos; nos calumnian y respondemos con buenos modos; nos tratan como a la basura del mundo, el desecho de la humanidad; y así hasta el día de hoy. No os escribo esto para avergonzaros, sino para amonestaros. Porque os quiero como a hijos; ahora que estáis en Cristo tendréis mil tutores, pero padres no tenéis muchos; por medio del Evangelio soy yo quien os ha engendrado para Cristo Jesús. Así pues, os ruego que seáis imitadores míos.


Jn 20,19-31: Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: «Paz a vosotros». Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: «Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo». Y, dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos». Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían: «Hemos visto al Señor». Pero él les contestó: «Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo». A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo: «Paz a vosotros». Luego dijo a Tomás: «Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente». Contestó Tomás: «¡Señor mío y Dios mío!». Jesús le dijo: «¿Porque me has visto has creído? Bienaventurados los que crean sin haber visto». Muchos otros signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús a la vista de los discípulos. Estos han sido escritos para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre.



Fuente: goarch.org / Enciclopedia Católica / Sagrada Biblia de la Conferencia Episcopal Española

Martes de la III Semana de Lucas


Lc 6,37-45: Dijo el Señor: «No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados; dad, y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante, pues con la medida con que midiereis se os medirá a vosotros». Les dijo también una parábola: «¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo? No está el discípulo sobre su maestro, si bien, cuando termine su aprendizaje, será como su maestro. ¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: “Hermano, déjame que te saque la mota del ojo”, sin fijarte en la viga que llevas en el tuyo? ¡Hipócrita! Sácate primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la mota del ojo de tu hermano. Pues no hay árbol bueno que dé fruto malo, ni árbol malo que dé fruto bueno; por ello, cada árbol se conoce por su fruto; porque no se recogen higos de las zarzas, ni se vendimian racimos de los espinos. El hombre bueno, de la bondad que atesora en su corazón saca el bien, y el que es malo, de la maldad saca el mal; porque de lo que rebosa el corazón habla la boca».



Fuente: Sagrada Biblia de la Conferencia Episcopal Española

Martes de la XIX Semana


Flp 1,8-14: Hermanos, testigo me es Dios del amor entrañable con que os quiero, en Cristo Jesús. Y esta es mi oración: que vuestro amor siga creciendo más y más en penetración y en sensibilidad para apreciar los valores. Así llegaréis al Día de Cristo limpios e irreprochables, cargados de frutos de justicia, por medio de Cristo Jesús, para gloria y alabanza de Dios. Quiero que sepáis, hermanos, que mi situación personal ha favorecido más bien el avance del Evangelio, pues la gente del pretorio y todos los demás ven claro que estoy preso por Cristo. De este modo la mayoría de los hermanos, alentados por mis cadenas a confiar en el Señor, se atreven mucho más a anunciar sin miedo la Palabra.



Fuente: Sagrada Biblia de la Conferencia Episcopal Española

Peregrinación a Milán (Lombardía, Italia)


La Asociación Cultural Cristianismo Bizantino está organizando una peregrinación a la ciudad de Milán (Lombardía, Italia) que tendrá lugar, Dios mediante, el sábado 24 y el domingo 25 de octubre de 2026, con el siguiente programa:


Sábado 24 de octubre


14:00 Encuentro en la Estación Central de Milán y almuerzo en los alrededores.


16:00 Tiempo para el ingreso en el alojamiento.


17:30 Visita a la Parroquia de San Nicolás y San Ambrosio (Via San Gregorio, 5), con veneración del icono de la Madre de Dios de la Pronta Escucha y reliquias de Santa Tecla, Santa Matrona de Moscú, San Juan Maxímovich, etc.


18:00 Grandes Vísperas en rito bizantino en la misma iglesia. Al terminar, reunión de coordinación.


20:00 Cena en restaurante de la zona Porta Venezia y descanso.


Domingo 25 de octubre


08:00 (Opcional) Santa Misa en rito latino en la Catedral (Duomo). Veneración de la reliquia del Santo Clavo.


10:00 (Opcional) Divina Liturgia en rito bizantino (existen varias opciones de parroquia según la preferencia jurisdiccional de cada asistente).


13:00 Almuerzo en la zona de Porta Venezia.


15:00 Visita a la Basílica de Santa María de las Gracias y paseo a pie hasta la Basílica de San Ambrosio, con veneración de las reliquias de San Ambrosio, San Gervasio, San Protasio, etc.


17:00 Despedida en la Estación Central. Fin de la peregrinación.


¡Todos invitados a participar, socios o no!


La asistencia a los Oficios es libre y gratuita; los preparativos y gastos de viaje, alojamiento, comida y transporte corren a cargo de cada asistente. Se agradece confirmación:


cristianismo-bizantino@outlook.com

05/10 - Caritina la Mártir


Hoy la Iglesia celebra y honra la sagrada memoria de la santa mártir Caritina. Santa Caritina es una de las muchas jóvenes mujeres que durante el tiempo de las antiguas persecuciones cristianas, así como cada vez que es procesada la fe de la Iglesia, prefieren el amor de Cristo al del mundo.


Santa Caritina era de Amiso del Ponto helénico, de Asia Menor. Fue martirizada en el año 290 después del nacimiento de Cristo, en los años del emperador de Oriente Diocleciano (284-305 d.C.) y del gobernante Domicio (Lucio Domicio Domiciano); es decir, durante los años de la gran persecución de la Iglesia. Después de Diocleciano, Constantino el Grande publicó sus dos decretos por los cuales quedaban libres los cristianos, aunque algunas persecuciones menores continuaron.


Huérfana a edad temprana, Caritina se convirtió en sirvienta de un hombre eminente llamado Claudio, que la respetaba mucho y la crió como a su propia hija. Deberíamos leer la epístola del Apóstol Pablo a los Filipenses para ver cómo era la situación de los sirvientes en las casas, no sólo de los cristianos cuando tenían  sirvientes cristianos, sino de todos los hombres que tenían temor de Dios. La joven era muy bella, sensible y amable. Aunque aún no estaba bautizada, compartía su amor por Cristo con los demás y convirtió a muchos al camino de la salvación. Caritina era mansa, humilde, obediente y silenciosa. Estudiaba la ley de Dios día y noche y juró vivir en perpetua virginidad como una verdadera esposa de Cristo.


Cuando Domicio tuvo noticias de la cristiana Caritina, escribió a Claudio para que se la enviase para interrogarla. Es muy emocionante el diálogo entre Claudio y su sierva Caritina. Claudio, obligado a obedecer al gobernante Domicio, empezó a llorar y a lamentarse, no por la privación de su sierva, sino por las duras torturas que sabía que la esperaban. Caritina entonces, con mucha fe y valentía, empezó a tranquilizarle. “No se entristezca, mi señor -le dijo-, sino alégrese, ya que yo me voy a hacer digna de sacrificarme para el Dios, como un sacrificio aceptable por mis pecados y por los tuyos”. Y Claudio respondió: “Mujer de mi casa y sierva de Dios, recuérdame cuando estés cerca del Rey Celestial”. Claudio no era aún cristiano, pero se sentía como tal y hablaba cristianamente.


La santa Caritina fue llevada atada frente al gobernador Domicio. Éste le preguntó: "¿Es verdad, pequeña, que eres cristiana y que engañas a los demás atrayéndolos a esta fe deshonrosa?". Caritina respondió valerosamente: "Es cierto que soy cristiana y es mentira que engaño a los demás. Conduzco a los equivocados hacia el camino de la verdad, llevándolos a mi Cristo".


Los torturadores, para ridiculizarla, le afeitaron la cabeza, y luego la colocaron sobre carbón encendido. Después de todo esto le pusieron una piedra al cuello y la arrojaron al mar. "Este es mi bautismo", declaró ella. Milagrosamente Dios la libró de ahogarse en el mar. Luego la volvieron a poner sobre una rueda que giraba sobre carbones encendidos, pero un ángel del Señor detuvo la rueda y Caritina nuevamente resultó ilesa. Continuaron torturándola y le arrancaron las uñas de las manos y de los pies.


Quedaba todavía algo pendiente, menos nocivo para el cuerpo, pero más doloroso para el alma. Esto le dolería más que lo demás y sería algo totalmente indecente a los ojos humanos. Cuando se agotaron todas las torturas y ninguna de ellas tuvo efecto, el gobernador ordenó que la encerrasen en un burdel y envió a nos jóvenes degenerados para que abusasen de ella. Su oscurecida mente y su obsesionada conciencia sabían bien qué gran martirio era esto para la mujer cristiana.


La santa Caritina, como estaba en manos de sus verdugos, no podía escapar para no ser humillada por los hombres. Entonces oró a Dios para que recibiera su alma, y así, mientras estaba arrodillada en oración, su alma salió de su cuerpo al Reino eterno de Cristo antes de que fuese destruida la corona de su virginidad. 


Sus reliquias sagradas fueron tomadas y arrojadas al mar, pero por la divina Providencia fueron llevadas a la orilla. Su maestro Claudio recogió su santo cuerpo y lo enterró con honor y reverencia.


San Juan Crisóstomo, en su discurso sobre la Santa Mártir Pelagia, comenzó con estas palabras, también aplicables a la santa Caritina: “¡Glorificado sea el Dios! No sólo hombres, sino también mujeres desprecian la muerte, y para las jóvenes morir así es su alegría. Y todo esto para Cristo y con la bendición de Cristo, que nació de Virgen Pura, la Madre del Dios".


Parte de las Santas Reliquias de la Santa se encuentran en los Monasterios de Cico en Chipre y de Jerusalén o Jersalé, cerca de Daulia, Beoci, en las laderas del monte Parnaso.



Fuente: laortodoxiaeslaverdad.blogspot.com

Adaptación propia