09/05 - Traslación de las Reliquias del Santo Jerarca Nicolás el Taumaturgo de Mira en Licia a Bari


En el siglo XI, el Imperio Romano de Oriente atravesaba tiempos terribles. Los turcos otomanos pusieron fin a su influencia en Asia Menor, destruyendo ciudades y aldeas, asesinando a sus habitantes y acompañando su crueldad con la profanación de iglesias, reliquias sagradas, iconos y libros. También intentaron destruir las reliquias de San Nicolás, profundamente veneradas por todo el mundo cristiano.


En el año 792, el califa Arún Al-Rashid envió a Jumeid como capitán de una flota para saquear la isla de Rodas. Habiendo arrasado la isla, Jumeid se dirigió a Mira en Licia con la intención de robar la tumba de San Nicolás. Pero, en vez de eso, robó otra tumba que estaba junto a la cripta del Santo. Justo cuando lograron cometer este sacrilegio, se levantó una terrible tormenta sobre el mar y casi todos los barcos se hicieron pedazos.


La profanación de las cosas sagradas conmocionó no solo a los cristianos orientales sino también a los occidentales. Los cristianos de Italia estaban particularmente preocupados por las reliquias de San Nicolás, pues entre ellos había muchos griegos. Los habitantes de la ciudad de Bari, ubicada a orillas del mar Adriático, decidieron salvar las reliquias de San Nicolás.


En el año 1087, comerciantes de Bari y de Venecia fueron a Antioquía para comerciar. Se propusieron coger las reliquias de San Nicolás y transportarlas a Italia en el viaje de regreso. Los hombres de Bari encargaron a los venecianos que los llevaran a Mira. Al principio fueron enviados dos hombres, que al regresar informaron de que en la ciudad todo estaba tranquilo. En la iglesia donde descansaban las sagradas reliquias se encontraron con solo cuatro monjes. Inmediatamente cuarenta y siete hombres, habiéndose armado, se dirigieron a la Iglesia de San Nicolás. Los monjes, que no sospechaban nada, les mostraron la plataforma elevada, debajo de la cual estaba oculta la tumba del Santo, donde ungían a los extranjeros con miro de las reliquias del Santo. Los monjes les contaron acerca de una aparición de San Nicolás esa noche a cierto Anciano . En esta visión, San Nicolás ordenó la cuidadosa preservación de sus reliquias. En este relato vieron una declaración dirigida a ellos mediante esta aparición del Santo.


Ellos propusieron y revelaron su intención a los monjes y les ofrecieron dinero, 300 monedas de oro. Los monjes rechazaron el dinero y quisieron advertirles de la desgracia que les amenazaba. Pero los recién llegados los ataron y pusieron a sus propios guardias en la puerta. Desarmaron la plataforma sobre la tumba con las reliquias. En este esfuerzo, un joven llamado Mateo fue excesivo en su celo, queriendo encontrar las reliquias de San Nicolás lo más rápido posible. En su impaciencia rompió la tapa y vieron que el sarcófago estaba lleno de fragante miro sagrado. Los sacerdotes Lupoy Drogo ofrecieron una letanía, después de lo cual comenzó a fluir miro del sarcófago del santo por la abertura realizada por Mateo. Esto ocurrió el 20 de abril de 1087.


Al ver la ausencia de la tapa del sepulcro, el sacerdote Drogo envolvió las reliquias en una tela y las llevaron a la nave. Los monjes, una vez liberados, avisaron a la ciudad de las tristes nuevas del secuestro de las reliquias del milagroso Nicolás por parte de unos extranjeros. Una multitud de personas acudieron a la orilla, pero ya era demasiado tarde.


El 8 de mayo los barcos llegaron a Bari, y pronto las alegres noticias recorrieron toda la ciudad. Al día siguiente, el 9 de mayo de 1087, transportaron solemnemente las reliquias de San Nicolás a la iglesia de San Esteban, no muy lejos del mar. La solemne portación de las reliquias fue acompañada por numerosas curaciones de enfermos, que inspiraron aún más reverencia hacia el Santo de Dios. Un año después, se construyó una iglesia con el nombre de San Nicolás y fue consagrada por el Papa de Roma Urbano II.


Este hecho, relacionado con la transferencia de las reliquias de San Nicolás, provocó una veneración particular hacia el Taumaturgo Nicolás y fue marcado con el establecimiento de una fiesta especial el 9 de mayo. Al principio, la fiesta de la Traslación de las Reliquias de San Nicolás fue observada solo por la gente de la ciudad de Bari: no fue adoptada en otras latitudes, a pesar de que la transferencia de las reliquias era ampliamente conocida. Esta circunstancia se explica por la costumbre en la Edad Media de venerar principalmente las reliquias de los santos locales. Además, la Iglesia griega no estableció la celebración de esta conmemoración, ya que consideraron que la pérdida de las reliquias de San Nicolás fue un triste acontecimiento.


La celebración de la memoria de la transferencia de las reliquias de San Nicolás de Mira en Licia a Bari por la Iglesia rusa se estableció el 9 de mayo, poco después del año 1087, sobre la base de una veneración ya existente entre el pueblo ruso llevada de Grecia simultáneamente con la aceptación del cristianismo. Los gloriosos relatos de los milagros realizados por el santo, tanto en tierra como en la mar, eran ampliamente conocidos por el pueblo ruso. Su inagotable fuerza y abundancia atestiguan la ayuda del gran Santo de Dios para el sufrimiento de la humanidad. La imagen de San Nicolás, poderoso realizador de milagros y benefactor, se hizo especialmente querida por el corazón del pueblo ruso, ya que inspiró una fe profunda y esperanza en su intercesión. La fe del pueblo ruso en la abundante ayuda del santo de Dios estuvo marcada por numerosos milagros. Una importante cantidad de literatura sobre San Nicolás fue compilada desde el inicio entre los rusos. Los relatos de los milagros de San Nicolás llevados a cabo en la tierra rusa se registraron en una fecha temprana. Poco después de la Traslación de las Reliquias de San Nicolás de Mira a Bari, una versión rusa de su vida y una redacción de la Transferencia de sus reliquias santas fueron escritas por un contemporáneo. Anteriormente se había escrito un encomio del Milagroso. Cada jueves, la Iglesia rusa honra su memoria en particular.


Numerosas iglesias y monasterios se construyeron en honor a San Nicolás, y los rusos suelen poner su nombre a sus hijos en el bautismo. En Rusia se conservan numerosos iconos milagrosos del santo. Los más famosos entre ellos son los iconos de Mozhaisk, Zaraisk, Volokolamsk, Ugreshsk y Ratny. No había ninguna casa o templo en la tierra rusa en la que no hubiera un icono de San Nicolás el Taumaturgo


El significado de la intercesión del gran Santo de Dios se expresa en una antigua compilación de su Vida, donde se dice que San Nicolás “realizó muchos milagros gloriosos, tanto en tierra como en el mar, ayudando a los abatidos por la desgracia y rescatando a los ahogados, llevándolos a tierra firme desde las profundidades del mar, levantando a otros de la corrupción y llevándolos a casa, liberándolos de las cadenas y el encarcelamiento, evitándoles caer bajo la espada y librándolos de la muerte, y otorgando curación a muchos: dando la vista a los ciegos, haciendo caminar a los cojos, haciendo oír a los sordos y hablar a los mudos. Él aportó riquezas a muchos sufrientes de miseria y pobreza, proveyó comida a hambrientos, y para cada una de sus necesidades se mostró como un pronto ayudante, un ávido defensor, un intercesor y un protector veloz. Tanto en Oriente como Occidente se sabe de este gran Taumaturgo, y hasta los confines de la tierra se conoce su obra milagrosa".



Fuente: laortodoxiaeslaverdad.blogspot.com

Adaptación propia