San Bretanión (a veces conocido también como Bretanio o Vetranio) vivió en el siglo IV y fue obispo de Tomis, actual Constanza en Rumanía, en las riberas del Mar Negro.
Según Sozomeno, durante la campaña contra los godos en las regiones danubianas, alrededor del año 368, el emperador Valente se detuvo en Tomis y habló al pueblo reunido en la catedral para persuadirlos de traicionar la fe ortodoxa proclamada por el concilio de Nicea. Parece en efecto que a este emperador se le hubiese metido en la cabeza el visitar todas las diócesis del imperio para convencer a todos los fieles abrazar la herejía ariana. El obispo Bretanión intervino y como líder del clero y del pueblo de Tomis se retiró, junto con muchos de los presentes, de la iglesia en la que Valente estaba realizando su campaña a favor de los arianos. Por este gesto el santo pastor fue desterrado, pero gracias a la protesta de los feligreses y al temor de una sedición en territorios tan lejanos, el emperador fue inducido a revocar el castigo respecto al obispo.
Bretanión le mandó a San Basilio de Cesárea el cuerpo del célebre mártir San Sabas el Godo, muerto en territorio rumano, acompañándolo con una carta a los fieles godos enviada con el fin de ilustrar la «pasión» del santo; esta carta es atribuida a Ulfilas, pero indudablemente fue redactada por el mismo Bretanión. San Basilio le dio las gracias con una carta personal.
Se han transmitido noticias contradictorias acerca de su eventual participación en el I Concilio Constantinopolitano, celebrado el año 381: según algunas fuentess, en efecto, Tomis estuvo representada, en efecto, no por Bretanión, sino por el obispo Geroncio (Terencio).
Fuente: Catholic.net
Traducción del italiano: Xavier Vilalta
