Heb 3,5-11;17-19: Hermanos, Moisés, ciertamente, fue fiel en toda su casa, como servidor para atestiguar cuanto había de anunciarse. En cambio, Cristo, como Hijo, está al frente de la familia de Dios; y esa familia somos nosotros, con tal que mantengamos firme la seguridad y la gloria de la esperanza. Por eso dice el Espíritu Santo: Si escucháis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones como cuando la rebelión, en el día de la prueba en el desierto, cuando me pusieron a prueba vuestros padres, y me provocaron, a pesar de haber visto mis obras cuarenta años. Por eso me indigné contra aquella generación y dije: Siempre tienen el corazón extraviado; no reconocieron mis caminos, por eso he jurado en mi cólera que no entrarán en mi descanso. Y ¿contra quiénes se indignó durante cuarenta años? Contra los que habían pecado, cuyos cadáveres cayeron en el desierto. Y ¿a quiénes juró que no entrarían en su descanso sino a los rebeldes? Y vemos que no pudieron entrar por falta de fe.
Fuente: Sagrada Biblia de la Conferencia Episcopal Española
