Heb 7,18-25: Hermanos, por un lado, se deroga una disposición anterior, por ser ineficaz e inútil, pues la ley no llevó nada a la perfección, y, por otro, se introduce una esperanza más valiosa, por la cual nos acercamos a Dios. Además, aquí no falta un juramento, pues aquellos fueron sacerdotes sin juramento; este, en cambio, por el juramento que le hicieron al decirle: El Señor lo ha jurado y no se arrepiente: Tú eres sacerdote para siempre. Esto es señal de que Jesús es garante de una alianza más valiosa. De aquellos ha habido multitud de sacerdotes, porque la muerte les impedía permanecer; en cambio, este, como permanece para siempre, tiene el sacerdocio que no pasa. De ahí que puede salvar definitivamente a los que se acercan a Dios por medio de él, pues vive siempre para interceder a favor de ellos.
Fuente: Sagrada Biblia de la Conferencia Episcopal Española
